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| Introducción a la pesca de
la carpa. |
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La carpa, considerada el rey de los ciprínidos, cuenta
con varios tipos y subespecies que, dado lo complejo de
sus procesos de hibridación, resulta difícil, si no
imposible, de clasificar y encasillar.
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Originario de Asia, este pez se ha adaptado desde la
antigüedad a la práctica totalidad de aguas
continentales del mundo. Generalmente ha sido
introducido con vistas a su cultivo en estanques,
práctica que dominaron los chinos desde la más remota
antigüedad.
En nuestra península podemos
encontrarlo en casi todas las aguas remansadas y es
activo, aunque siempre desconfiado, durante casi todo el
año, excepción de los meses más crudos del invierno,
durante los cuales muchos ejemplares permanecen enterrados
en el limo del fondo o bien reducen al máximo su
actividad.
Se alimenta de microorganismos que
encuentran en el fondo, entre el cieno, o bien de algas.
Se pesca mayormente a fondo, con caña de lanzado y cebos
blandos, siempre naturales.
Encontramos distintas variedades,
mezcladas entre sí, como la carpa de espejos o real, o la
carpa cuero, que apenas tiene escamas y se pesca con
sistemas análogos. También su alimentación y costumbres
son muy idénticas, así como los biotopos que comparte.
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Todas ellas picarán estupendamente a
los cebos de origen vegetal, como la patata cocida, el
maíz –también cocido, por supuesto- la fruta en sazón,
etc. Asimismo, cebos hechos a partir de pastas o engrudos
donde se mezclan distintos materiales tales como la harina
–de pescado, de trigo, de maíz- con aceites –vegetales y
animales- y en ocasiones diversas especias y colorantes.
Además se pueden incluir quesos, masillas animales, grasas
etc.

Las carpas suelen
vivir en aguas tranquilas
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Este tipo de cebo es muy utilizado para la pesca de
ciprínidos y muchos pescadores tienen sus propias
combinaciones. Es destacable su utilización para
perseguir a especies de peces recelosos y de picada
“lenta”, que se verán atraídos por las emanaciones de
estos cebos, a los que, en forma de bolitas de diversa
consistencia se los hará descansar sobre fondos con
escasa o nula corriente.
Por tanto, pescando carpas en el fondo
de un lago, deberemos dejar que prueben el cebo, lo
saboreen, y clavar únicamente cuando notamos que ya lo
está devorando con tranquilidad. |
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Podremos encontrar carpas en casi todas las formaciones
de agua dulce con poca corriente, desde el lago del
Parque del Retiro, hasta el embalse más limpio y
oxigenado.
on un simple plomo y un anzuelo pequeño –la carpa no es
un depredador, luego tiene la boca pequeña- echando el
aparejo a fondo, podremos capturarlas, aunque también
podemos tentarla con flotador, a media agua, con esos
mismos cebos que ya apuntamos, sobre todo los ejemplares
jóvenes de día o los mayores por la noche.
Con la misma técnica básica también
podremos capturar carpines, tencas y, ocasionalmente,
barbos, con el mismo aparejo y en el mismo sitio.
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La carpa –salvo algunos grandes ejemplares
experimentados-, no suele ser muy exigente en cuanto al
grosor del hilo o la calidad del aparejo. Con una caña
de fibra de vidrio, de acción lenta y un sedal del 0.22,
debería ser suficiente para capturar la mayoría de los
ejemplares de esta especie.
Tampoco es una gran luchadora, pero sí es bastante
desconfiada y se toma su tiempo antes de engullir
nuestra carnada. Por eso, debemos tener siempre presente
que estamos frente a una pesca de espera y antes de
clavar se debe dejar al pez que coma: luego no debemos
tirar en cuanto sentimos los primeros toques.
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