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| Pescando en la
desembocadura. |
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Consiste en
suspender el cebo a una profundidad determinada pero sin
llegar a tocar el fondo mediante el empleo de una boya o
flotador. |
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La pesca con flotador cuenta entre sus
adeptos a los pescadores más jóvenes. |
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Es ideal, por tanto, para peces que no
son propiamente de fondo. Me explico: si pretendemos
pescar salmonetes, lenguados, rodaballos o anguilas
mediante este sistema, fracasaremos estrepitosamente. Si,
por el contrario, hemos detectado la presencia de un
bálamo de jureles o chicharros, por ejemplo, accesibles
para nuestro aparejo, sería un error lanzar el cebo al
fondo, pues no es allí donde viven y se alimentan estos
peces. En consecuencia, lo mejor será utilizar un aparejo
que trabaje a media agua, ya sea a pulso o a flotador.
La pesca a flotador suele llevarse a cabo en aguas de
escasa profundidad, aunque también se emplea a veces en
aguas profundas buscando a peces que se alimentan en la
superficie o cerca de ella. Pero si lo que pretendemos
es pescar en aguas profundas dejando el cebo cerca del
fondo, nos encontraremos con un problema, pues tendremos
que ajustar nuestro flotador a varios metros por encima
del cebo y, de este modo, superando la longitud de la
caña, nos veremos imposibilitados a lanzar el aparejo.
Este problema, por fortuna, tiene fácil solución con el
truco de la bolita. Esta es una cuenta de plástico de
collar o similar, consistente en una pequeña esfera
agujereada en el centro. La colocaremos encima del
flotador, al que previamente habremos despojado del
palito o veleta que sirve de pasador para fijarlo en la
línea y así determinar la profundidad. Ahora, lo que
marque la profundidad del aparejo será un pequeño nudo,
que haremos con un trocito de sedal -nunca valiéndose de
la línea del carrete- en la misma línea madre.
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Flotadores del tipo Buldó
o burbuja
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Este nudito podrá ser dado a cualquier altura de la
línea que deseemos, de forma que el aparejo irá
discurriendo libremente hacia el fondo, hasta que el
nudito se encuentre con la cuenta de plástico que se
sitúa encima del flotador y hace de tope. De esta manera
podremos lanzar con suma facilidad y marcar la
profundidad, tantos metros como sea necesario, que
creamos oportuna.
Además, conviene saber que la mayoría de los peces
comen más confiados cuando están cerca del fondo, o, por
lo menos, a cierta profundidad, lo que les da seguridad
y ayuda a vencer sus recelos ante la carnada.
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Una
versión de la pesca con flotador la encontramos en la
que se realiza con burbuja o buldó, que es un flotador
de plástico o de goma transparente de forma más o menos
esférica u oval, y que lleva incorporados dos taponcitos
para poder introducir agua y darle el peso y la
flotabilidad adecuada. La burbuja de río suele ser menor
que la que se emplea en la mar, pero el sistema es el
mismo. Consiste en tener un flotador pesado e invisible
al pez, que puede ser lanzado merced a su peso y que
está indicado para pescar en superficie sin ningún tipo
de lastrado adicional al margen de su propio peso, que
determina el agua que hayamos introducido dentro.
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Es muy empleado para pescar
truchas con mosca ahogada, pero va muy bien para pescar
también algunos peces de mar, como son los mugílidos (corcones,
lisas, mujoles, etc.) encarnando el anzuelo con un trozo
de pan, que, con ayuda de la burbuja, podrá ser lanzado
todo lo lejos que se quiera y, una vez el aparejo en el
agua, permanecerá flotando en la superficie de la forma
más natural.
En el mercado se encuentran
muchos y muy diversos tipos de flotadores, algunos de
ellos con forma de uso, especialmente sensibles para
pescar tímidos peces en aguas quietas. También
encontraremos flotadores con un apéndice fluorescente para
pescar de noche, etc. El flotador tradicional, al
contrario que la burbuja, puede ser visto por algunas
especies que desconfiarán del artilugio.
Por eso es recomendable que
éste sea pequeño y de colores neutros (algunos flotadores
son preciosos conjuntos cromáticos pero en ocasiones,
despertarán la desconfianza del pez) y que la pata de
sedal de la que cuelga el anzuelo tenga por lo menos medio
metro de longitud (aunque recomendamos un metro o más).

En caso de que batamos aguas
poco profundas –de menos de un metro o metro y medio de
profundidad- recomendamos el empleo de la burbuja.
Un error común cuando se
pesca con flotador es lastrar el aparejo con perdigones
muy cerca del anzuelo. Aunque algunos pescadores
experimentados (sobre todo de agua dulce) lo emplean con
acierto para ciertos tipos de ciprínidos, como norma
general y para los aficionados que están comenzando, es
más recomendable situar el lastre lejos del anzuelo.
De esta forma, el cebo se
moverá de forma más natural, especialmente si la línea es
de poco grosor, y el aparejo será más efectivo. Además, el
pez que ataca el cebo, debe poder llevárselo y engullirlo
como si éste no tuviese ninguna sujeción.
Cuanto más natural resulte
todo el proceso, más picadas y más capturas obtendremos. |
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