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| El vinilo, ¿qué
es?. |
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Cuando en 1949, el
americano Nick Creme desarrolló la primera lombriz de
vinilo en serie, no pensaba que hoy, decenas de años
después, ese material siga siendo uno de los más empleados
en la construcción de señuelos y a la vez más efectivos en
la pesca de ciertas especies depredadoras, principalmente
el black bass.

Los tubos se han convertido
en las últimas temporadas un señuelo muy efectivo en la
pesca del bass.
A partir de esa fecha, la pesca de uno de los peces que
atrae más adeptos, el bass de boca grande o black bass,
hizo que todo el mercado cambiara rotundamente y que el
pescador tuviera en sus manos un arma letal para cualquier
circunstancia de pesca.
Desde entonces, la tecnología ha cambiado y lo que antes
resultaba una tarea laboriosa, ahora resulta un pequeño
proceso industrial, con lo que la complejidad de los
engaños realizados con este material, soft plastic
(plástico blando, dúctil) para los americanos, ha
aumentado en gran medida y los costes se han reducido
hasta convertirlos en uno señuelos más asequibles para
el pescador. Posiblemente este sea uno de los motivos
por los que los pescadores, empleen de una manera
generalizada cebos de este material para la pesca de
depredadores de aguas continentales y por su puesto, su
empleo también se debe, y como razón principal, a su
efectividad.
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El bass es el enemigo
número 1 de los vinilos.
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Como todo, desgraciadamente, tiene alguna característica
negativa, y en el vinilo es su corto uso, que se limita
en los mejores de los casos a media docena de capturas o
picadas para el black bass y se reduce a la mitad si se
trata del poderoso lucio con su potente boca.
La dureza del vinilo es un factor muy importante sobre
todo en lo que a acción se refiere. Un vinilo duro
tendrá una duración superior a uno más blando, pero este
último tendrá mayor movimiento, con lo que será más
beneficioso para el pescador que con su señuelo emitirá
más vibraciones aumentando las posibilidades de
capturas. Dentro de un mismo modelo de vinilo pueden
tener distintos grados de dureza.
Para observar la dureza de un vinilo
simplemente se coloca el señuelo, sujetándolo por la parte
de la “cabeza” vertical al suelo. El ángulo que forma el
cuerpo del vinilo o partes que se mueven, indicará la
dureza de la materia prima en relación con otro señuelo. |
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Entre las principales características que tienen estos
señuelos, merece la pena destacar, la gran oferta
existente por la manejabilidad y opciones que ofrece la
materia prima. Así existen vinilos con gran variedad de
formas, tamaños y colores cubriendo los gustos de las
principales especies depredadoras y con pequeños
tamaños, ciprínidos. Otra notoria característica es la
diversidad de montajes que se pueden emplear para cubrir
las distintas capas de agua y diferentes situaciones.
Con vinilo se puede pescar a bastantes metros de
profundidad –montado con cabezas plomadas, Texas o
Carolina, entre otros- en superficie –sin ningún peso
adicional-, entre la enmarañada vegetación de las
riberas y orillas, cerca de los diferentes obstáculos,
... en fin, en todas las posibles situaciones dónde
podamos encontrar pesca.
Otra característica que es merecedora de mención, es
que cubre gran cantidad de sentidos del pez objeto de
pesca. Con la diferente gama de colores y formas, está
mas que asegurada la posibilidad de percepción del
señuelo por parte del depredador de una manera visual
–vista-.
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El pez, el oído lo tiene, como tal, desarrollado en su
línea lateral, sentido que recorre su cuerpo desde el
principio de la aleta caudal hasta el opérculo. El
vinilo con sus tenues retorcimientos, caídas o
movimientos crea unas vibraciones que atraen al pez,
captándolo con este sentido, en muchas ocasiones antes
que por la vista.
Una vez que el depredador a sucumbido al engaño y lo
ha mordido, por la característica textura que tiene el
pez lo retiene en su boca por más tiempo que otro
artificial duro, como un cranckbait-, que desde un
primer momento lo ha reconocido como “no comida”.
El tacto conseguido en muchos vinilos, es similar al
de las presas frecuentes.
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Esta propiedad actúa también como ventaja en lo
referente a que si se ha producido una picada a un
vinilo, el depredador puede realizar algún otro intento
de atraparlo, al contrario que con un pez artificial que
sino se ha clavado en la primera picada, difícil será
que haga una segunda al notar en el primer intento que
es demasiado duro como para ser su alimento frecuente.
Con esta propiedad, se tiene el tacto cubierto.
El tiempo que retiene un pez el vinilo en su boca va
desde uno a dos segundos, cuando el engaño no tiene
malos sabores y olores. Estos olores se producen por los
humos del tabaco, gasolina de la barca, o los que se le
puedan pegar al tacto con las propias manos. Si es así
el pez escupe inmediatamente el vinilo. Si por el
contrario el artificial blando está tratado con esencias
o aceites, el pez retendrá en su boca el cebo, incluso
hasta una veintena de segundos. Por todos estos
motivos se puede decir que el vinilo es el cebo actual
con mayor uso y extensión, y a la vez, manejado con un
poco de pericia, de los más efectivos.

La lombriz, es sin dudarlo,
un de los señuelos estrella fabricados en este material.
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