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Consejos para
la captura del primer lucio.
El comienzo. |
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Después de darle vueltas y más vueltas,
ha llegado el momento de todos aquellos que desean
introducirse en el mundo de la pesca de este exócido se
dispongan a realizar la primera salida con la única
intención de capturar su primer lucio. Siempre se sabe que
habrá una primera captura, pero esta pesca engancha tanto,
que no habrá una última captura.
El lucio pescado desde orilla a lance ligero, es una
modalidad ideal para introducirse en el maravilloso mundo
de la pesca, y no principalmente por el número de
capturas, sino por la interrelación que se establece entre
el pescador y el medio, y por supuesto la posibilidad de
capturar un gran pez.
El lucio, si está apostado en la orilla nos detectará
fácilmente sino prestamos una atención especial al ruido
que se hace al andar por las orillas.

El lucio, si está apostado
en la orilla nos detectará fácilmente sino prestamos una
atención especial al ruido que se hace al andar por las
orillas. |
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Empecemos por el principio.
Cuando, por uno mismo se decide
iniciarse en la pesca, el tiempo transcurre muy lento y
cuesta avanzar y prosperar en una pesca muy sencilla,
dónde ciertas reglas básicas transmitidas de pescador a
pescador o leídas en un artículo, ayudarán a avanzar y a
tener día a día más y mejores capturas.
Para comenzar una jornada de pesca, lo primero que hemos
de hacer es seleccionar el destino. El lucio abunda en las
aguas españolas y desde cualquier Comunidad podemos estar
pescando esta especie en menos de dos horas en la mayoría
de circunstancias. Buendía, Entrepeñas, Benagéber, Jarosa,
Cíjara, Orellana, García de Sola, Río Esla, Río Gállego,
Boadella, ... son algunos de los destinos más elegidos por
el pescador de este depredador. Cuando se desconoce el
lugar, es mejor parar a conversar con los pescadores de la
zona, intentando “sonsacar” los lugares calientes del río
o embalse. Es difícil que alguien te cuente “sus lugares”,
pero cualquier “pista” que nos proporcionen será de gran
ayuda a la hora de escoger el lugar donde lanzar nuestro
engaño.
Una vez en la ribera u orilla, debemos
escoger que artificial anudar observando las condiciones
del agua y del medio en general. Se debe elegir el señuelo
bajo unos factores principales: hora del día, profundidad,
temperatura –para localizar al pez- y color del agua.
Respecto a la hora del día, está directamente relacionado
con el color del agua y con la época del año. En otoño,
invierno y primavera, exceptuando el período post-freza,
el lucio se acerca a las orillas más a menudo que en
verano, donde en esta estación, buscará, a medida que
aumente su tamaño, la profundidad. Los lucios más
pequeños, se desplazarán sólo unos pocos metros en los dos
sentidos: vertical y horizontal, en cambio los de gran
tamaño – a partir de 5 kilos- se ocultarán y minimizarán
sus movimientos, exceptuando presas seguras, como puede
ser un señuelo trabajado muy lentamente.
Con la hora del día ocurre exactamente
lo mismo en los desplazamientos respecto a los tamaños y
acercamiento a la orilla. A las primeras y últimas horas
del día ofrece una mayor actividad, mientras en el resto
del tiempo, sus movimientos se reducen. Esto se aprecia de
una manera más marcada en los días cálidos de primavera,
verano y otoño.
Con esta información sobre la situación del pez se debe
hacer balance y sacar una conclusión para responder a la
pregunta de dónde se encuentran los peces en cada momento.
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Respecto a la tonalidad del agua, nos indica el color y
tipo de señuelo a emplear. Con aguas cristalinas, los
señuelos tenderán a ser más pequeños –en peces
artificiales de 10 a 15 centímetros es suficiente- y a
la vez colores más realistas o parecidos con las presas
–cangrejos- o peces pasto que constituyen la dieta del
exócido en ese medio. Por el contrario, cuando las aguas
están turbias o tomadas, los señuelos deberán tener
colores más llamativos que faciliten al pez la fácil
localización del engaño, aumentando también el tamaño
hasta llegar incluso a 19 centímetros, que es fácilmente
atacado por peces de más de un kilo de peso. Aún
después de esta simple lógica existen ciertos sectores
de pescadores, expertos en este pez, que afirman que el
lucio ataca por extrañamiento o excitación que le
produce el artificial de colores muy vivos o incluso en
tonos fluorescentes como el chartreuse –amarillo
fluorescente-.
Foto: Chartreusse y
verde lima: una combinación explosiva para lucios en
pleno invierno.
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El lucio presenta una boca
poderosa, que no tendrá problemas en causarnos dolorosas
heridas sino tratamos al pez con cuidado.
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Una vez que ya tenemos anudado al final
de nuestro sedal el artificial “campeón”, el siguiente
paso es lanzar lo mas alejado de la orilla posible. Eso sí
con cierto orden y también hacia ciertos lugares.
Se ha de lanzar como de un abanico se
tratase, siempre haciendo la primera lanzada paralela a la
orilla en la dirección hacia la que se camina, haciendo
cada vez un ángulo mayor con la orilla, con un último
lance completamente vertical a la orilla, de frente a la
masas de agua. Esto se hace por que el lucio puede
apostarse a escasos metros de la orilla, cosa que ocurre
con una frecuencia superior a la que se piensa.
Los lugares “calientes” en los que se
suele refugiar el lucio son grandes árboles sumergidos –
si crea agujeros bajo su tronco, mejor.-, las rocas que
hacen sombras y huecos entres otras y en general cualquier
obstáculo que cree un lugar donde ocultarse de sus presas,
ya que el lucio ataca por sorpresa desde su apostadero.Una
de las principales dudas que asalta al pescador amateur,
es el que hacer cuando tenga esa ansiada picada.
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El truco consiste en una vez sentida la picada – y
seguro que se siente- dar un golpe de muñeca seco a la
caña en la dirección contraria a la que se ha lanzado –
para clavar al pez- y nunca andar hacia atrás, ya que
esto produce gran cantidad de perdidas de capturas al no
tensar la línea de una manera continua y en ciertas
ocasiones al dar un paso destensarla. El paso
siguiente y ultimo es hacer un bonita foto del primer
lucio capturado y después soltarlo a su medio natural,
para poder disfrutar de la pesca en otra ocasión. ¡Mucha
suerte!
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